Esta historia la escribí hace unos meses para regalársela a mi amiga Isa (Jeza) por su cumpleaños..., espero que os guste. Tengo pensado escribir una segunda parte de esta segunda historia, en cuanto la tenga, la colgaré aquí...
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José Luis y Nuria se conocieron al cumplir los 23 años, edad a la que ambos finalizaron sus estudios universitarios, en la fiesta de “Fin de Carrera” de la Diplomatura de Magisterio. Ambos se habían visto por la facultad e incluso habían coincidido en muchas asignaturas que fueron seleccionando según iban pasando los cursos, pero cada uno tenía su grupo de amigos y amigas e iban por separado; pero en aquella fiesta de “Fin de Carrera”, el destino hizo que se conocieran cuando ambos fueron a coger el único bocadillo de jamón york y queso que quedaba en el plato y, sonriendo por la casualidad, lo compartieron, intercambiaron palabras y... ¡ya no se separaron en toda la noche!
Poco a poco fueron quedando pues, casualmente o... ¿cosas del destino?, eran de la misma ciudad y en dos meses iniciaron una relación amorosa que, al cabo de dos años, celebrando que habían aprobado las oposiciones de maestros de primaria y que ambos eligieron el destino de Madrid –donde tenían a toda su familia y habían estudiado-, acabó en boda.
Siete años después, con 32 años cada uno, nació el fruto de su amor, una hermosa niña a la que pusieron de nombre Jeza. Realmente eran una familia feliz, no podían pedirle más a la vida, se amaban con locura y tenían una hermosa niña a la que llenaban de cuidados, atenciones y mucho, mucho amor. Pensaron en darle un hermanito a su hija, pero por una serie de problemas que surgieron, no pudieron engendrar su segundo vástago.
Pero un día, diez años después, el destino –de la misma forma que les había regalado felicidad- les convirtió en los seres más desgraciados del mundo: Nuria enfermó de repente..., los médicos no lograron dar con lo que tenía y, meses después, murió. José Luis quedó viudo a la edad de 42 años y Jeza huérfana de madre con tan solo 10 años. Fue un duro golpe para ambos, ya que siempre estuvieron muy unidos los tres, pero ambos recibieron el cariño y el apoyo de la familia para salir adelante..., Jeza además necesitó ayuda psicológica.
Seis años después de la muerte de Nuria, José Luis conoció a una mujer llamada Lola, con la que decidió juntarse. No había papeles que corroboraran esa unión, pero la mujer sí formó parte de sus vidas.
Lola era una mujer separada de 46 años, enfermera de profesión, a la que la vida no le había ido muy bien: se quedó embarazada muy joven (con tan sólo 23 años) y tuvo que separarse del padre de su hijo porque la maltrataba..., pero ella consiguió salir adelante y hacerse con la custodia de su hijo Álvaro al que llenó de mucho amor. Cuando Lola conoció a José Luis un día que ambos habían ido a dar una vuelta al parque con sus perros, sintió que ese varón era el hombre de su vida...
Sus encuentros, en un principio para sacar a los animales, iban en aumento hasta que finalmente se dieron cuenta que estaban enamorados y decidieron juntarse..., pero se comunicaron mutuamente que tenían hijos, cosa que no les importó, al contrario.
Llegó el momento de explicarles, por separado, a sus hijos que se estaban viendo con alguien y había surgido el amor entre ellos. Álvaro, al ser más mayor, se lo tomó bastante bien la idea de irse a vivir con el novio de su madre y la hija de éste..., Jeza en cambio le recriminó a su padre lo pronto que se había olvidado de su madre y le expuso además que, por mucho que decidiera compartir su vida con otra mujer, “esa tipa” -como la denominaba la muchacha- nunca suplantaría a su madre. Finalmente, los cuatro se pusieron a convivir juntos.
Momento presente...
Ya llevaban casi dos años de convivencia (José Luis con 50 años, Lola con 48, Álvaro con 25 y Jeza a punto de cumplir la mayoría de edad), en la casa de José Luis y Jeza, pues fue ahí donde decidieron convivir. Formaban una verdadera familia de no ser que Jeza, con sus comportamientos y actuaciones rebeldes, se encargaba de recordarles que nunca serían una familia porque cada uno tenía un pasado y ella misma había tenido una madre que se llamaba Nuria y que ni Lola ni otra mujer en el mundo la suplantaría jamás.
José Luis estaba desesperado pues, a pesar de que estaba feliz compartiendo su vida con Lola y Álvaro, quería que su hija también les diese una oportunidad. Lola siempre le alentaba, diciéndole que algún día su hija cambiaría su manera de pensar, pero él le respondía que no tenía esperanzas porque conforme fueran pasando los años, su hija maduraría y llegaría un punto en el que se independizaría, yéndose de casa y sin querer saber nada de él.
Jeza, que tenía 17 años, estudiaba 2º de Bachillerato..., quería ser escritora..., pero también le gustaba salir con sus amigas Anaty, Baby, Lizzy y Lorena, con las que se lo pasaba bomba. Nunca había tenido novio, pero tampoco era algo que la preocupase, al contrario, ella sólo quería bailar, reír y distraerse con sus amigas, de ese modo también lograba olvidarse un poco de sus problemas y discusiones en casa. Su padre siempre le ponía hora de regresar a casa, pero ella desobedecía a su progenitor ocasionando, de ese modo, peleas verbales entre ambos.
Álvaro, por su parte, ya tenía 25 años..., siempre había sido un mujeriego, pues gracias a su físico conseguía a cualquier mujer que deseara..., pero desde hacía ocho meses, parecía que había sentado la cabeza con una chica con la que salía llamada Cayetana..., ambos se conocieron en el trabajo, en una empresa inmobiliaria, en la que trabajaban como administrativos desde hacía tres años.
Era 29 de diciembre..., faltaban casi dos semanas (el 10 de enero) para el cumpleaños de Jeza, en el que la joven llegaba a los 18 años. Su padre llamó a las amigas de su hija para informarles que había alquilado un local para organizarle una fiesta y quería que ellas le ayudasen..., éstas le respondieron que no se preocupase por nada, que ellas se ocuparían de todo..., el varón les estuvo muy agradecido, sin duda, su hija tenía unas grandes amigas.
Aquella mañana, José Luis y Lola salieron temprano para comprar los regalos de reyes de sus hijos, dejándolos a solas. A las 11 de la mañana, sonó el timbre de la casa..., Álvaro, que estaba preparándose el desayuno, fue a abrir..., caminó hacia la entrada de la vivienda y abrió...
- Hombre: buenos días caballero...
- Álvaro: buenos días...
- Hombre: ¿es usted José Luis García García?
- Álvaro: no..., es mi padre...
- Hombre: es que le traigo una carta certificada que tiene que firmarme aquí...
- Álvaro: ¿le importa si firmo yo?
- Hombre: no... (dándole el papel y un bolígrafo) ¡aquí ha de poner su nombre, apellidos y DNI! (indicó)
- Álvaro: ok...
Tras unos segundos...
- Álvaro: ¡ya está! (devolviéndole el papel y el boli)
- Hombre: muy bien... pues... ¡aquí tiene! (alargó la mano)
- Álvaro: (cogiéndolo): ¡gracias!
- Hombre: ¡adiós buenos días!
- Álvaro: ¡adiós!
El joven cerró la puerta, con la carta entre sus manos..., de pronto percibió un olor a chumascado..., “las tostadas” –pensó..., salió corriendo hacia la cocina y allí fue donde se encontró a Jeza..., ésta se giró al oírle llegar...
- Jeza: si no llego a venir, hubieses quemado la cocina... (dijo molesta, mientras colocaba las tostadas en un plato)
- Álvaro: no seas exagerada...
- Jeza: ¿que no sea exagerada? (negó con la cabeza) ¿qué te parece esto? (mostraba unas tostadas negras)
- Álvaro: no podía hacer tantas cosas a la vez: preparar el desayuno y atender al cartero...
- Jeza: ay pobrecito, que se le acumula el trabajo... (dijo con ironía)
- Álvaro: no empieces con tu sarcasmo..., no lo soporto..., si te hubieses levantado hace rato, podrías haberme echado una mano..., pero no, la señorita tenía que estar repantigada en la cama... (enojado)
- Jeza: ¡YO NO ESTABA REPANTIGADA EN LA CAMA! (alzó la voz)
- Álvaro: ¿ah no? (pausó) entonces seguro que hablando por teléfono con alguna de tus amigas...
- Jeza: ¡olvídame! (cruzándose de brazos y dándole la espalda)
Se hizo un silencio entre los dos...
- Álvaro: (pensó sin ser escuchado): “será malcriada..., está más mimada y consentida..., ufffffffff...”
- Jeza: (pensaba): “me saca de mis casillas..., no le aguanto...”
Él aprovechó para dejar la carta sobre la encimera..., ella que estaba observándole en silencio, se levantó y la cogió...
- Álvaro: ¡deja la carta donde estaba! (se ponía en pie para intentar quitársela)
- Jeza: (ocultándosela en la espalda, sosteniéndola con las dos manos): ¡no me da la gana!
- Álvaro: ¡no es para ti!
- Jeza: y... ¿para quién es?..., ¿para ti? (quiso saber)
- Álvaro: ¡para tu padre..., dámela!
- Jeza: en ese caso... ¡la abriré!
- Álvaro: ¡ni se te ocurra! (ordenó)
Jeza corrió hasta el baño, donde se metió cerrando con el pestillo..., al otro lado de la puerta, Álvaro la requería...
- Álvaro: Jeza..., abre la puerta...
- Jeza: ¡no!
- Álvaro: ¡no leas la carta!
- Jeza: ¡cállate!
Abrió el sobre y, en el interior, encontró una tarjeta que decía así: “A la atención de José Luis García García... Por la presente se le informa de que el próximo día sábado 3 de enero, a las 21:30 horas de la noche, habrá una suculenta cena en el Restaurante Paraíso con todos los alumnos y las alumnas de la promoción 1955-1958 de la Licenciatura de Magisterio acompañados de sus familiares. Número máximo de invitados: 4. Después habrá baile y fiesta en el Pub Fiestuky. Rogamos que confirmen su asistencia en el número de teléfono indicado en la parte superior de la tarjeta. Atentamente, el rector de la Universidad de Madrid, Don Miguel Miranda.”
- Jeza: vaya coñazo, una cena... (sonrió) ¡no me gustaría estar en tu pellejo, papá!
Volvió a meter el escrito en el interior del sobre..., a la joven le extrañó que su hermanastro no aporreara la puerta..., “por fin se ha cansado” –pensó..., salió del baño, con la carta entre sus manos, y se encontró a un Álvaro serio que no dejaba de visualizarla...
- Jeza: ¿qué? (no le gustaba cuando la miraban de ese modo)
- Álvaro: nada...
- Jeza: pues el que nada no se ahoga... (emitió una sonora carcajada)
- Álvaro: “seguro que la ha leído...” (pensó)
Y, de ese modo, ambos deglutieron en silencio..., después cada uno se marchó a su habitación..., preferían estar alejados sino volverían a discutir...
Pronto el reloj marcó las dos del mediodía y, con esa hora, José Luis y Lola regresaron a casa para reunirse con sus hijos...
Poco después, Lola había preparado, con la ayuda de José Luis, la comida y los cuatro comenzaron a degustar el menú...
- Álvaro: ¡una comida deliciosa, mamá! (sonriendo)
- Lola: gracias tesoro... (sonrió) pero tienes que felicitar también a tu... (Jeza la observó, por lo que la mujer modificó lo que iba a exponer) a José Luis que me ha ayudado...
- José Luis: bueno... pero sólo un poquito... lo has hecho tú casi todo...
- Álvaro: de cualquier modo, está exquisita...
- José Luis y Lola: ¡gracias!
Jeza permanecía en silencio, cosa que a José Luis no le extrañó..., cuando él dialogaba con Lola y su vástago, su hija se mantenía en un segundo plano..., el varón hizo que su hija interviniese en la conversación...
- José Luis: y... ¿a ti qué te parece la comida, mi niña?
Jeza sabía que su padre se refería a ella, pues desde pequeña siempre la llamaba así..., y le gustaba..., eran unas palabras que denotaban que la joven era el ojito derecho de su padre...
- Jeza: no está mal... (no valoró más)
José Luis sonrió, sabía que a su hija le había gustado, pero no quería reconocerlo...
- Jeza: ah, por cierto, papi...
- José Luis: dime mi niña...
- Jeza: ha llegado esta carta para ti... (entregándosela)
- José Luis: (cogiéndola): ¿para mí?..., veamos de qué se trata... (se dispuso a abrirla) ¿venía así? (sorprendido)
Álvaro y Jeza se miraron..., él quería confesar la verdad, pero pensó que eso debía hacerlo ella...
- Jeza: bueno... en realidad... ¡la abrí yo! (replicó)
- Álvaro: y mira que se lo impedí, pero se metió en el baño e hizo caso omiso a mis advertencias... (siguió)
- José Luis: me alegro que me lo hayáis contado, ya sabéis que odio las mentiras y...
- Jeza: (interrumpiéndole): perdóname papi... (se abrazó a él, dándole también un beso en la mejilla) ¡no lo haré más!
- José Luis: no te preocupes, mi niña... (la besó en la frente)
La muchacha se separó de su padre, mirando a Álvaro, quien se sentía impotente por lo consentida que tenía José Luis a su hija..., el hombre comenzó a leer la tarjeta..., cuando finalizó...
- Lola: ¿todo bien, mi amor? (preocupada)
- José Luis: sí cariño..., es una invitación para los cuatro a la cena y fiesta después de todos los que acabamos la carrera el año 1958...
- Lola: y... ¿cuándo es?
- José Luis: este sábado...
- Lola: ¿el 3 de enero?
- José Luis: ¡exacto! (pausó) ahora después de comer llamaré para reservar nuestros sitios... (sonriendo)
- Lola: ¡perfecto! (sonrió) te vendrá bien volver a ver a tus excompañeros/as...
- José Luis: sí... (sonrió)
- Jeza: papi... (interrumpió)
- José Luis: dime mi niña...
- Jeza: que yo no podré ir..., ¿recuerdas que me habías dejado ir a la fiesta pijama que organiza mi amiga Baby en su casa?
- José Luis: pues lo siento mucho cariño, pero tendrás que hablar con ella y decirle que no vas...
- Jeza: pero... (rogó)
- José Luis: lo siento, cielo...
La joven, molesta, se marchó a su habitación..., no le parecía justo cancelar esa fiesta con sus amigas..., lo hacían todos los años por estas fechas..., además... ¿para qué quería que fuese su padre a su fiesta?..., ella no pintaba nada allí..., era una cena y fiesta destinada a él y sus excompañeros/as de carrera..., y ella no conocería a nadie..., sería todo muy aburrido...; mientras tanto, en el salón, conversaban los demás...
- José Luis: después platicaré con ella...
- Lola: ¿tú tienes planes para el sábado, tesoro? (dirigiéndose a su hijo)
- Álvaro: iba a salir con Caye..., pero no os preocupéis..., ya me encargaré de informarle de la cena...
- Lola: (sonrió) ¡gracias cielo!
- José Luis: ¡gracias hijo! (sonriendo)
- Álvaro: (sonreía) ¡de nada!
A pesar de que Álvaro no era su hijo biológico, José Luis lo consideraba y trataba como tal..., le quería mucho..., el joven también le veía como un padre por lo bien que se portaba con él y por lo que quería a su madre...
Después de la comida, José Luis anunció vía telefónica la asistencia de los cuatro en la cena y fiesta posterior para el próximo sábado..., Jeza telefoneó a sus amigas para hacerles saber que no acudiría a la fiesta pijama..., éstas le animaron porque la vieron desganada..., Álvaro también llamó a Cayetana para avisarla. Luego, José Luis subió a la habitación de su hija y, tras una larga conversación entre ambos, el progenitor consiguió que la muchacha entrara en razón...
Los días pasaron muy deprisa..., ya era sábado 3 de enero...
Los cuatro estaban acabando de arreglarse, quedaba menos de una hora para que fuese la cena..., se habían puesto muy elegantes para la ocasión...
La cena se dio llena de reencuentros y sorpresas..., José Luis no pudo evitar ponerse melancólico cuando sus excompañeros/as le mencionaron a Nuria y, también, cuando le comentaron que su hija Jeza era el mismo retrato de su madre...
Después de la cena todos se fueron al Pub Fiestuky donde continuó la fiesta..., donde hablaron..., rieron..., evocaron momentos del pasado..., se pusieron al día de sus vidas..., bailaron...
Álvaro coincidió con tres compañeros de la empresa inmobiliaria que, casualmente, eran los hijos de los amigos y las amigas de José Luis..., con éstos compartió risas y confidencias..., en una de ésas, su mejor amigo –que había hecho en el trabajo- llamado Gonzalo y los otros dos, no dejaban de observar a Jeza, quien no se separaba en toda la noche de su padre..., se sentía fuera de lugar en aquella fiesta a la que no tuvo más remedio que asistir por no disgustar a su progenitor...
De pronto se acercó la madre de Gonzalo a su vástago, a Álvaro y a los otros dos jóvenes...
- Cristina: Gonzalo... cariño... ¿has visto a Jeza, la hija de José Luis y Nuria?
- Gonzalo: sí mamá..., está guapísima...
- Cristina: y no solo eso..., como le comentaba a su padre, se está haciendo toda una mujer...
Álvaro se incomodó por el comentario de Cristina, aunque también revisaba a Jeza de arriba abajo como los demás, y se dijo a sí mismo...
- Álvaro: “sí..., toda una mujer..., (con ironía), lo que verdaderamente es una niña pija, estúpida y malcriada...”
La fiesta siguió bastante rato más..., más tarde Álvaro y sus amigos Gonzalo, Pedro y Ramón decidieron irse de fiesta todos juntos, por lo que Álvaro se acercó a su madre...
- Álvaro: mamá...
- Lola: dime tesoro...
- Álvaro: me marcho...
- Lola: (frunció el ceño): ¿dónde?
- Álvaro: con Gonzalo, Pedro y Ramón..., de fiesta...
José Luis le escuchó y participó en la conversación de madre e hijo...
- José Luis: Álvaro... hijo...
- Álvaro: dime...
- José Luis: siento cortar tus planes, pero iba a pedirte que te fueras con mi niña a casa, ya que tu madre y yo vamos a seguir en la fiesta un poco más...
- Álvaro: (abrió los ojos como platos): ¿quééééééé? (negó con la cabeza) lo siento mucho José Luis, pero me niego..., tengo planes..., se lo acabo de anunciar a mi madre...
- José Luis: es que no puedo permitir que se vaya sola a casa..., es muy tarde...
- Jeza: puedo coger un taxi, papi... (sugirió)
- José Luis: ¡no..., te vas a ir con Álvaro! (volvió a mirar al joven) te prometo que no te voy a pedir nada más...
- Álvaro: pero...
- José Luis: por favor Álvaro... (rogó)
- Álvaro: está bien... (resignado) ¡vamos!
- José Luis: ¡gracias hijo! (le abrazó)
- Lola: ¡gracias tesoro! (besándole en la mejilla, cariñosamente)
- Álvaro: (dirigiéndose a Jeza): coge la chaqueta..., voy a despedirme de mis amigos..., te espero allí... (indicando con el dedo)
- Jeza: ok...
Minutos después...
Álvaro se disculpó de sus colegas, informándoles que tenía que llevar a su hermanastra a casa y quedarse con ella..., éstos bromearon con él expresándole que le fuera leve haciendo de “niñero”..., no le hizo gracia el comentario y esperó a que la muchacha se reuniera con él...
Ya en el coche...
Álvaro conducía..., su estado era molesto..., muy molesto..., ninguno de los dos articulaba palabra. De pronto Álvaro dio un frenazo en seco, estuvo a punto de pasarse un semáforo en rojo..., ese hecho hizo que se iniciase una discusión entre ambos...
- Jeza: si estuvieses más atento, podrías haber evitado ese frenazo...
- Álvaro: no me toques más las narices..., ¿quieres? (dijo en tono molesto)
- Jeza: oye..., perdona..., que has sido tú el culpable por no estar atento..., yo no he hecho nada...
- Álvaro: ¿que no has hecho nada?..., me has arruinado mis planes..., ¿te parece poco? (elevó el tono de la voz)
- Jeza: ¡yo no te he arruinado nada! (también había elevado el tono)
- Álvaro: ¡sí lo has hecho! (clavó sus ojos en los de ella) si te hubieses quedado con nuestros padres en el pub, me podría haber ido de marcha con mis colegas..., pero no..., he tenido que acompañarte a casa...
- Jeza: podrías haberme apoyado cuando le expresé a mi padre que cogía un taxi...
- Álvaro: ya oíste a tu padre..., no iba a dejarte venir sola a casa...
- Jeza: tengo 17 años...
- Álvaro: ooooh... 17 años... ¡qué mayor! (pausó) ¡si no eres ni siquiera mayor de edad!
- Jeza: sólo me queda una semana...
- Álvaro: y... ¿qué pretendes decirme con eso?..., ¿que vas a hacer lo que te dé la gana cuando tengas 18 años?
- Jeza: ¡pues sí!
- Álvaro: (negó con la cabeza): lo que te hace falta es un novio, para que sientes la cabeza...
- Jeza: ¿novio? (frunció el ceño) ¡los tíos sois un mareo de cabeza..., paso de novio! (pausó) cambiando al tema de antes, en el próximo semáforo que te detengas, me bajo del coche y busco un taxi...
- Álvaro: ¿estás de broma, verdad? –rió sarcásticamente.
- Jeza: no..., hablo muy en serio..., y por mi padre no te preocupes, no se enterará...
- Álvaro: ¡he dicho que no!
- Jeza: ¡ya lo veremos!
Álvaro apretó un botón, cerrando de ese modo el auto, poniendo el seguro...
Minutos después, los dos jóvenes llegaron a casa..., ella se mosqueó más todavía cuando comprobó que él puso el seguro y no pudo salir..., ahora ya se encontraban en el hogar..., cada uno se dirigió a su dormitorio: Álvaro se puso el pijama tumbándose en la cama después..., Jeza llamó a sus amigas contándoles cómo había ido todo.
Poco después, Álvaro salió de su habitación..., se dirigía al salón..., de camino al lugar indicado, pasó por la habitación de Jeza..., encontró la puerta entreabierta y no pudo evitar la tentación y se quedó mirando al interior..., Jeza se desvestía para ponerse el pijama, la vio en braguitas..., se quedó alelado mirándola y fue cuando le vino la conversación de su mejor amigo y su madre en la fiesta horas atrás...
- Cristina: Gonzalo... cariño... ¿has visto a Jeza, la hija de José Luis y Nuria?
- Gonzalo: sí mamá..., está guapísima...
- Cristina: y no solo eso..., como le he comentado a su padre, se está haciendo toda una mujer...
Jeza estaba de espaldas a la puerta..., sin percatarse de que Álvaro la contemplaba..., el joven no pudo evitar alterarse al ver el cuerpo tan perfecto de su hermanastra..., era la primera vez que la veía como una mujer. Sin poder evitarlo, una sensación de calor y sofoco se apoderó de él, recorriéndole todo el cuerpo..., cuando se quiso dar cuenta, pudo percibir que su sexo estaba duro..., acababa de tener una erección...
- Álvaro: pero... ¿qué me está pasando con ella?..., ¿por qué la estoy mirando de este modo si no la soporto? (se dijo a sí mismo)
Como el estado en el que se encontraba no cesaba, sino que iba en aumento, echó a andar rápidamente hacia el baño y se dio una ducha de agua fría...
Una semana después...
Era sábado 10 de enero..., era el día más esperado por Jeza..., pues por fin cumplía 18 años..., su padre José Luis, también estaba muy emocionado, la niña de sus ojos cumplía la mayoría de edad..., pero para él siempre sería su niña..., cumpliera 18 o los que fueran...
Aquella mañana, ya todo estaba casi a punto para la fiesta de cumpleaños de la muchacha en el local que su progenitor alquiló y que las amigas de ésta se habían encargado de preparar con la colaboración secreta de José Luis y Lola. De pronto, el teléfono de la casa sonó...
- José Luis: ¿dígame? (atendió)
- Raquel: ¡hola cariño!, ¿cómo estáis?
- José Luis: muy bien hermanita, ¿y vosotros?..., ¿y mamá?
- Raquel: nosotros bien..., pero mamá... (se le entrecortaban las palabras)
- José Luis: ¿qué le pasa a mamá?
- Raquel: ¡está muy mal! (se puso a llorar desconsolada)
- José Luis: pe... pero... ¿qué le ha pasado? (preguntó nervioso y realmente preocupado)
- Raquel: anoche salió a comprarle el regalo a Jeza por su cumpleaños y, cuando regresaba a casa con el regalo en mano, la atracaron y está en estado crítico...
- José Luis: (con lágrimas en los ojos): no puede ser..., no puede ser...
- Raquel: ahora estoy en el hospital con Raúl..., esta tarde el doctor nos dará otro parte médico...
- José Luis: pues... ¡ahora mismo me voy para allá! (pausó) ¿en qué hospital estáis?
- Raquel: en el Hospital General...
- José Luis: vale..., voy a comunicar la noticia aquí en casa..., os veo en un rato...
- Raquel: ¡hasta luego cariño! (colgaron)
El varón reunió a toda la familia, informándoles de la triste noticia..., todos se preocuparon...
- Lola: ¡te acompaño al hospital, mi amor!
- Jeza: pues... ¡yo no pienso celebrar mi cumple, papi!
- José Luis: no..., eso no lo hagas mi niña..., tú sal..., pásalo bien..., y disfrútalo con tus amistades..., también con tu hermano Álvaro y su novia Cayetana...
- Jeza: pero... (poco convencida)
- José Luis: no te preocupes por nada..., además he de pediros algo..., los dos tenéis que quedaros solos en casa..., Lola y yo pasaremos la noche en el hospital..., Álvaro cuidará de ti, mi niña...
- Álvaro: descuida...
- José Luis: (se acercó a su hija y, cogiéndole de las manos, le dijo): sé que es un duro golpe, pero por mucho que vayamos todos al hospital, no haremos nada..., además yo te avisaré cómo evoluciona por si quieres venir... (tranquilizándola)
- Jeza: ¿me prometes que me avisarás, papi?
- José Luis: ¡claro que sí, mi niña! (se abrazaron)
El día pasó rápidamente..., José Luis y Lola se dirigieron al hospital, reuniéndose con Raquel y Raúl, y de allí no se movieron...; Jeza y Álvaro se quedaron en casa a la espera de noticia..., ella estaba muy afectada, pero aún así sacó fuerzas para celebrar su cumpleaños con sus amigas (Anaty, Baby, Lizzy y Lorena), sus amigos (Nacho, Hugo, Marc y William), su hermanastro Álvaro y su novia Cayetana.
Pronto se hicieron las ocho de la tarde..., Jeza ya estaba lista..., a punto para salir..., Álvaro se encontraba en el salón, esperando a que ella bajase para informarle de que él la llevaría a ella y sus amigas al local donde se celebraría el cumpleaños, pues había quedado que Cayetana iría un poco más tarde porque tenía un compromiso familiar. Justo entonces apareció Jeza, con un top ajustado al cuerpo de color blanco y tirantes, una mini falda negra a juego con sus medias negras y botas altas y de tacón también negras..., Álvaro –que se hallaba sentado en el sofá- cuando la vio, quedó totalmente embobado..., tras unos segundos enajenado por la visión, reaccionó cuando ésta le habló...
- Jeza: bueno Álvaro, me voy, mis amigas me dijeron que no llamarían al timbre..., ya vendrás tú luego con Caye... (echó a andar)
- Álvaro: ¿dónde vas así?
- Jeza: (se detuvo, volteándose hacia él): voy a salir..., ¿dónde voy a ir?
- Álvaro: (negó con la cabeza): tú no sales así a la calle...
- Jeza: tú no eres quien para prohibirme nada... (respondió molesta)
Él se levantó del sofá y continuó...
- Álvaro: sí lo soy, porque resulta que tu padre me ha pedido que te cuide..., y si sales así, es seguro de que te salgan...... (se calló)
- Jeza: ¿qué me salgan qué?
- Álvaro: nada..., olvídalo..., sube a tu habitación y ponte algo decente, por favor...
- Jeza: no..., no pienso hacerlo...
Entonces el joven se acercó a la muchacha, tomándola de un brazo, y echó a caminar, arrastrándola consigo..., ella le daba manotazos para conseguir liberarse de él..., pero sin éxito...
- Jeza: Álvaro..., Álvaro..., suéltame..., que me sueltes te digo...
Pero él no la obedecía... Tras unos segundos...
Llegaron a la habitación..., irrumpieron en ésta ambos...
- Álvaro: venga..., cámbiate...
Ella se volvió a negar y, cruzándose de brazos, se sentó en la cama..., la mini se le fue ligeramente hacia arriba, quedando de ese modo las piernas al descubierto a la vista de él, quien no pudo evitar ponerse nervioso mientras las observaba. Jeza se dio cuenta de que Álvaro no dejaba de contemplar sus piernas...
- Jeza: (molesta): ¿qué miras?
- Álvaro: nada...
Ella frunció el ceño, pues no le convenció mucho su respuesta..., se levantó y se fue para la puerta, para salir, pero él se puso delante de ella, impidiéndole el paso, y declaró...
- Álvaro: ¿dónde crees que vas?
- Jeza: ya te lo he dicho..., he quedado con mis amigas..., y no pienso llegar tarde por tu culpa...
- Álvaro: pues llegarás tarde, porque vas a cambiarte de ropa..., ¡ahora mismo!
En ese instante llamaron al timbre..., ambos lo escucharon..., sabían que la sirvienta abriría la puerta...
- Jeza: deben ser mis amigas que vienen a recogerme porque me estoy retrasando..., ¡y todo por tu culpa! (acusó)
En eso ella fue a salir..., pero él la cogió del brazo de nuevo..., pero ésta vez sin soltarla y quedando los dos muy juntos porque ella no se movió..., sus bocas estaban muy cerca...; ésta proximidad puso nervioso a él..., a ella también le alteró, a pesar de que aparentaba todo lo contrario..., sus respiraciones comenzaron a acelerarse..., podían sentir la respiración del otro...
- Jeza: suéltame..., suéltame de una vez si no quieres que... (ordenó)
- Álvaro: ¿que qué?
- Jeza: ¡que grite!
- Álvaro: no me dan miedo tus amenazas..., además de que no serás capaz de gritar...
- Jeza: no me conoces...
- Álvaro: sí te conozco... (y apretó más fuerte su brazo, pero sin hacerle daño)
La joven, al sentir la presión, comenzó a chillar...
- Álvaro: ¡cállate! (mandó)
Pero Jeza no obedecía..., entonces Álvaro pensó en algo que resultaría eficaz para que cesara el griterío de su hermanastra..., cogió el rostro de la joven entre sus dos manos y comenzó a besarla..., el beso comenzó con rabia tanto por parte de uno como del otro..., pero luego también se mezcló con sentimientos de pasión y deseo. En ese momento, alguien ingresó en la habitación y, al contemplar la escena, manifestó...
- Cayetana: pero Álvaro... ¿qué haces besando a tu hermanastra?
El joven, al oír la voz de su novia, se separó inmediatamente y, volteándose hacia ella, expresó...
- Álvaro: cielo, esto no es lo que parece... (a la misma vez que aflojaba la fuerza, haciendo que Jeza consiguiera liberarse)
- Cayetana: pues ya puedes tener una buena explicación... (cruzándose de brazos)
Ese momento lo aprovechó Jeza para salir de allí y reunirse con sus amigas..., a Álvaro le hubiese gustado impedirle la salida..., pero su novia estaba allí, esperando a que le explicase porque estaba besándose con su hermanastra, y no tuvo más remedio que quedarse...
La pareja estuvo largo rato dialogando..., Cayetana no creyó ni una sola palabra de Álvaro..., y eso que él era sincero cuando le anunciaba que besó a su hermanastra para que dejara su escandalera..., después Cayetana le preguntó qué sintió con el beso..., pero él no supo qué responder a eso..., más que nada porque no se lo había planteado..., para Cayetana su silencio sólo significaba una cosa: que le gustó..., por eso, sólo se limitó a decirle: “nunca podrás estar con ella..., cuando vuestros padres se enteren, pondrán el grito en el cielo..., además ella nunca te querrá como te he querido yo...” Y, dichas estas palabras, se marchó. A Álvaro no le dolió la partida de Cayetana..., había compartido casi un año de su vida con ella..., además la joven había sido la primera mujer con la que empezó a sentar la cabeza..., a madurar...; pero ahora, desde hacía una semana, algo había cambiado en su interior..., su hermanastra despertaba en él unos pensamientos puros, verdaderos y sinceros que nunca había sentido por una mujer..., ni siquiera por Cayetana..., y eso que Jeza era siete años menos que él...
Después de que Cayetana se marchara, decidió tomar algo y después irse al local que alquiló José Luis para festejar el cumpleaños de Jeza, donde estaría un rato con su hermanastro y amistades..., después la traería de vuelta a casa con él...
Un rato más tarde...
Álvaro ya se encontraba en el local..., cuando llegó, él y Jeza se miraron a los ojos con una intensidad indescriptible pero perceptible para todos los invitados..., pero enseguida ella siguió divirtiéndose con sus amigas..., mientras que Nacho y Hugo se acercaron a Álvaro y los tres mantuvieron una conversación muy interesante. Los tres tenían la misma edad: 25 años..., contaban con un trabajo estable: Álvaro administrativo, Hugo dentista y Nacho abogado. El segundo y el tercero estaban enamorados de Baby y Anaty respectivamente.
Después de estar en el local, decidieron seguir la fiesta en una discoteca del centro de la ciudad, muy próxima al local, pero Álvaro se negó..., todos le animaron, pero sin éxito..., acordó con Jeza que regresaría a por ella en un par de horas como mucho..., ella por no discutir le respondió que sí.
Tras media hora, Jeza bailaba en la discoteca con un chico que se les acopló a todos los que celebraban el cumpleaños..., mientras tanto Álvaro se encontraba en casa, viendo la televisión..., de pronto un dolor se le adueñó del pecho..., un mal presentimiento le hizo estremecerse..., apagó el televisor..., cogió la chaqueta y las llaves del coche y se fue en busca de Jeza...
Enseguida llegó a la discoteca..., allí se encontró a Anaty bailando con Nacho..., a Baby bailando con Hugo..., a Lizzy bailando con Marc..., a Lorena bailando con William..., pero... ¿y Jeza?..., ¿dónde se había metido Jeza?..., comenzó a divisar el lugar y, de pronto, se encontró a su hermanastra bailando muy sensualmente con un completo desconocido..., su gesto se tornó serio..., Nacho se acercó a él...
- Nacho: ¡al final te animaste a volver, me alegro colega! (palmeándole la espalda)
Pero Álvaro no prestó atención a lo que su amigo le decía y, sin quitar la vista de Jeza y aquel desconocido, preguntó...
- Álvaro: oye Nacho, ese tipo que está bailando con Jeza, no estaba invitado a su cumpleaños, ¿verdad? (pausó) es que no me ha parecido verle antes en el local...
- Nacho: (mirando hacia donde ponía la vista su amigo): no..., ese se ha acoplado..., poco a poco ha ido acercándose a Jeza hasta que......
El abogado se quedó con la palabra en la boca porque Álvaro caminó hacia donde estaba su hermanastra con aquel chico, pues vio cómo el joven tiraba de ella y ésta hacía lo imposible por zafarse de su contacto...
- Chico: ¡he dicho que te vienes conmigo!..., ¡no me vas a dejar con la miel en los labios! (agarrándola con fuerza)
- Jeza: suéltame..., me estás haciendo daño..., y olvídate porque no me voy a ir contigo a ningún sitio...
- Chico: ¡eso lo veremos! (con tono amenazante)
Álvaro llegó a su altura, dando un empujón al joven impertinente..., éste perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer al suelo, pero consiguió estabilizarse y se encaró a Álvaro...
- Chico: oye tío, no me toques... (le apuntó con el dedo)
- Álvaro: pues tú, déjala tranquila...
- Chico: ella estaba conmigo..., así que no te metas y pírate de aquí...
- Álvaro: pues mira por donde me voy a meter, porque resulta que ella es......
- Chico: (interrumpiéndole): ... ¿tu chica?
- Álvaro: (asintió con la cabeza): ...
- Chico: en ese caso, me voy..., pero dile a tu chica que......
- Álvaro: (cogiéndole de la solapa de la camisa): ¿qué?
- Chico: (asustado): nada..., nada... (dijo en son de paz)
- Álvaro: ah bueno..., creía... (le soltó)
El joven se marchó, dejando a los hermanastros a solas..., él estaba muy serio mirándola..., ese era el motivo por el que en casa quería que se cambiase de ropa..., ella –por su parte- que había pasado miedo y así lo representaba su rostro, se acercó a él, abrazándole...
- Jeza: gracias... gracias Álvaro... (comenzó a llorar)
Este hecho hizo que a Álvaro se le cambiara el rostro y se le encogiera el corazón..., verla tan indefensa entre sus brazos, causó una conmoción en su interior..., por lo que la estrechó con fuerza y susurró...
- Álvaro: vámonos a casa...
Ella accedió y, tras despedirse de sus amistades, ambos salieron de aquel lugar...
Pronto llegaron a casa..., durante el recorrido fueron en silencio..., ahora ya se encontraban allí. Colgaron las chaquetas en la percha..., Álvaro se disponía a irse a su dormitorio, pero algo le detuvo...
- Jeza: Álvaro... (dijo con poca voz)
- Álvaro: (volteándose hacia ella): ¿sí?
- Jeza: gracias..., gracias una vez más... (caminó hacia él) si no llega a ser por ti, no sé que me hubiera pasado esta noche... (colocándose ante él, quedando de ese modo frente a frente, muy juntos)
- Álvaro: sólo he hecho lo que debía...
- Jeza: (tomó su rostro con sus dos manos): de cualquier modo... (notó como él la rodeaba por la cintura) ¡gracias! (comenzó a acercarse lentamente a sus labios y le besó..., él correspondió a ese beso sin reservas)
Conforme pasaron los segundos, el beso iba en aumento..., ambos se besaron con ansia..., con deseo..., con pasión... Álvaro la cargó en brazos, sin dejar de besarla, dirigiéndose a su habitación. Entonces ella se separó un poco y le dijo...
- Jeza: vayamos a mi habitación..., quiero que me hagas el amor...
- Álvaro: (poco convencido): ¿estás segura?
- Jeza: sí..., quiero que seas mi primer hombre...
- Álvaro: (con timidez): ¿eres...?
- Jeza: sí..., soy virgen..., y deseo que esta noche seamos uno solo..., y que recorras mi cuerpo con besos y caricias...
- Álvaro: no haremos nada que tú no quieras..., y si no te sientes preparada para llegar al final......
- Jeza: (poniéndole el dedo índice para que guardase silencio): ...lo haremos..., hasta el final... (sonrió)
Álvaro le devolvió la sonrisa..., a pesar de que siempre había dominado esa situación con las mujeres, con Jeza se sentía un inexperto..., no sabía si era porque ella le confesó que era virgen..., porque era su hermanastra..., o por el simple hecho de que quería hacerla sentir especial y que no olvidara nunca aquella primera vez...; él siempre lo había hecho a lo loco con todas las mujeres, incluso con Cayetana, sin preocuparse si a ellas pudiera gustarles o estaban disfrutando..., pero con Jeza estaba convencido de que sería diferente...
Al llegar a la habitación de la joven, la tumbó sobre la cama con sumo cuidado y comenzó a besarla de nuevo..., empezaron a desprenderse de su ropa..., una vez estuvieron desnudos, Álvaro besó, poco a poco, todo el cuerpo de la joven: comenzó por su frente..., sus ojos..., sus mejillas..., su cuello..., sus senos..., ante éstos se detuvo más porque además de besarlos los succionó como cuando un bebé está siendo amamantado por su madre nada más nacer..., Jeza gemía de placer..., él continuó descendiendo..., besó su barriga..., sus ingles..., sus muslos..., sus rodillas..., sus pies..., después volvió a ascender y con su lengua lamió su clítoris para que ella llegara al primer orgasmo, el cual le sobrevino enseguida. El joven sonrió..., se colocó encima de ella y comenzó a penetrarla con suavidad..., una vez estuvo dentro de ella, iniciaron un lento vaivén..., poco a poco, sus movimientos fueron aumentando acompañados de gemidos hasta que un escalofrío recorrió sus cuerpos al mismo tiempo..., habían llegado a la misma vez al orgasmo. Él salió de ella..., los dos jóvenes quedaron mirándose a los ojos, sonriéndose...
- Álvaro: ¿te hice daño? (preocupado)
- Jeza: no... (sonrió) pero...
- Álvaro: (frunció el ceño): ¿pero...?
- Jeza: me gustó mucho...
Ambos sonrieron..., tras esto se abrazaron..., y de este modo, se quedaron dormidos...
AL DÍA SIGUIENTE... ERA DOMINGO... EL RELOJ MARCABA LAS 10 DE LA MAÑANA...
Álvaro se había levantado al baño, con el pijama puesto, y al salir oyó un ruido de llaves que le hizo aproximarse a la habitación de Jeza para coger su ropa e irse pitando a su habitación..., ella no se enteró de nada..., dormía plácidamente...
José Luis y Lola entraron a las habitaciones de ambos: él a la de su hija..., ella a la de su vástago..., dándoles un beso a cada uno en la frente y fue cuando se despertaron...
- Jeza: ¡papá! (se abrazó a él)
- José Luis: ¡buenos días, mi niña!..., ¡perdóname!..., ¡te desperté!
- Jeza: no te preocupes..., ¿cómo está la abuelita? (preguntó)
- José Luis: pues... no muy bien... (triste) esta noche su estado se ha agravado...
- Jeza: y... ¿por qué no me avisaste? (con lágrimas en los ojos)
- José Luis: porque no quería preocuparte...
- Jeza: pero... ¿qué complicación ha habido esta noche?
- José Luis: ha entrado en estado de coma...
- Jeza: y... ¿qué te han dicho los médicos? (lágrimas se deslizaban por sus mejillas)
- José Luis: no dan muchas esperanzas..., es más, dicen que nos esperemos lo peor...
La joven comenzó a llorar desconsoladamente..., su padre la abrazó con fuerza..., ella también se estrechó a su progenitor...
DÍAS DESPUÉS...
La abuela de Jeza, murió..., no pudo aguantar más y su corazón se detuvo para siempre..., todas las amistades de la familia, les apoyaron..., estaban pasando por el segundo momento más triste de sus vidas. A Jeza fue la que más le afectó la pérdida de su abuela, pues le recordó a la muerte de su madre..., por fortuna contó con el cariño y apoyo de su familia y amistades..., Álvaro también estuvo muy pendiente de ella..., fue su gran paño de lágrimas y consuelo...
DOS SEMANAS MÁS TARDE...
Jeza comenzó a levantar cabeza..., y con la ayuda de sus amigas, quienes no la dejaban sola ni un instante, siguió adelante..., Álvaro por su parte no se quitaba de la cabeza el momento en el que la tuvo entre sus brazos hacía casi tres semanas..., con la muerte de la abuela de Jeza, no había logrado hablar con ella sobre el tema a solas..., además tampoco era el momento..., pero ahora que Jeza comenzaba a animarse, necesitaba saber qué significó para ella..., pues para él había sido el momento más hermoso y especial que había compartido con una mujer..., de hecho, nunca sintió con nadie lo que había sentido con su hermanastra..., hasta tal punto de que se sentía enamorado de ella...
Aquella mañana, que José Luis y Lola habían salido a visitar a unos amigos, Álvaro aprovechó para conversar con Jeza cuando ésta salía a la cocina a tomarse un zumo de naranja y salir pitando de casa porque había quedado con sus amigas para comprar el regalo de cumple de su amiga Anaty, quien cumplía 18 años y lo celebraba en unos días...
- Álvaro: Jeza...
- Jeza: (tras darle un sorbo al zumo): dime...
- Álvaro: ¿tienes un momento?..., me gustaría platicar contigo un segundo...
- Jeza: es que llevo prisa..., he quedado con Baby, Lizzy y Lorena en diez minutos para ir a comprarle el regalo de cumple a Anaty...
- Álvaro: seré breve...
- Jeza: tú dirás...
El joven se acercó a ella y, cuando la tuvo delante, ladeó la cabeza, buscando su boca, para besarla, pero ella se lo impidió...
- Jeza: ¿qué haces, Álvaro?
- Álvaro: besarte o... ¿es que no lo ves?
- Jeza: ¡claro que lo veo!
- Álvaro: entonces... ¿por qué te apartas?
- Jeza: creo que debemos aclarar las cosas..., como murió mi abuela, no tuvimos ocasión..., pero ahora es el momento...
- Álvaro: estoy totalmente de acuerdo..., ¿quién empieza?
- Jeza: ¿te importa si lo hago yo?
- Álvaro: (negó con la cabeza): no..., adelante...
- Jeza: bien..., pues yo te diré que lo que pasó entre nosotros, no tiene que volver a pasar...
- Álvaro: ¿es que no te gustó?
- Jeza: no es eso...
- Álvaro: ¿entonces...? (sin comprender nada)
- Jeza: escucha Álvaro..., lo que pasó entre nosotros fue un momento en el que a mí me pilló sensible..., no sólo por el estado de salud de mi abuela sino también por el tío ese que intentó llevarme en la discoteca..., y yo te estaba muy agradecida por haberme salvado de sus garras..., pues no me quiero imaginar cómo habría acabado aquella noche de mi cumpleaños..., pero sólo es eso..., agradecimiento y gratitud hacia ti...
- Álvaro: no puedo creerlo... (negaba con la cabeza, incrédulo) ¿para ti sólo fue sexo?..., porque para mí......
- Jeza: (tapándole la boca): no..., no me digas qué significó para ti...
- Álvaro: pero...
- Jeza: es mejor que olvidemos lo que pasó..., además de que nunca podremos estar juntos..., si nuestros padres se enterasen de que nos hemos enamorado, no lo aceptarían... (pausó) bueno... ahora me voy..., ¡hasta luego! (dándole un beso en la mejilla)
- Álvaro: ¡hasta luego!
Y, de ese modo, ella se marchó con sus amigas dejando a un Álvaro pensativo y cabizbajo...
Álvaro: no..., no puedo olvidarme de lo que pasó entre nosotros..., y... ¿sabes por qué? porque fue lo más puro, sincero y verdadero que he vivido con una mujer..., además tu, por la manera con la que te entregaste a mí, estoy seguro que tampoco podrás olvidarlo jamás...
DÍAS DESPUÉS...
Días antes Álvaro intentó hablar de nuevo con Jeza..., no podía hacerse a la idea de que ella se hubiese olvidado tan pronto de aquella noche en la que compartieron tanto..., pero sólo encontraba el rechazo de la joven..., quien se rehusaba a conversar con él..., eso ocasionaba broncas entre ambos y palabras elevadas de tono de las que luego se arrepentían. Sus padres no sabían qué les ocurría y porqué las cosas habían empeorado de aquella manera entre ellos, pues tras la muerte de la abuela de Jeza, los habían visto más unidos que nunca y parecía que, por fin, eran una auténtica familia..., una sola familia: unida y que se quería de verdad..., José Luis y Lola intentaron mediar por ellos, pero no consiguieron su propósito.
TIEMPO PRESENTE... LLEGÓ EL DÍA DEL 18 CUMPLEAÑOS DE ANATY...
Eran las 20 horas de la tarde... Jeza estaba terminando de arreglarse..., había quedado con sus amigas que en media hora se verían en casa de la cumpleañera donde cenarían en compañía de Nacho, Hugo, Marc y William..., después se irían a un pub a tomar unas copas..., y para acabar a bailar un poco a la discoteca...
LA MEDIA HORA PASÓ RÁPIDAMENTE... YA ERAN LAS 20:30...
Baby, Jeza, Lizzy y Lorena llegaron puntuales, quienes felicitaron a su amiga y le dieron su regalo..., después llegaron los chicos: Nacho, Hugo, Marc y William..., en primer lugar la felicitaron Hugo, Marc y William..., luego cuando todos se encontraban en el salón, Nacho -tras entregarle un paquete- la rodeó por la cintura y la besó dulcemente en los labios..., ella le correspondió cogiéndole del cuello..., todos se sorprendieron, por lo que Anaty y Nacho anunciaron a sus amigos/as que habían empezado a salir juntos desde hacía una semana..., todos les felicitaron y se alegraron por ellos.
La cena transcurrió muy distendida y rápida..., después se fueron a un pub, donde tomaron unas copas..., y, por último, se fueron a la discoteca Paseo, lugar en el que se encontraban en esos instantes...
Jeza contó a sus amigas todo lo que sucedió con ella y Álvaro..., Baby y Lorena le expresaron que no lo hiciese más, porque sus padres nunca lo aceptarían..., además de que aún era joven para tener una relación seria..., Anaty y Lizzy discreparon con ellas..., animaron a Jeza para que luchase por ese amor, porque Álvaro la amaba de verdad y no encontraría jamás a un chico que la amase tanto como él...
Mientras tanto, en la casa de la Familia García-Aguilar, José Luis, Lola y Álvaro terminaban de recoger la mesa tras la cena..., después se fueron al salón a ver un rato la televisión..., Álvaro estaba triste y nervioso..., se imaginaba que un chico se aproximaba a su adorada Jeza y, tras decirle unas bonitas palabras, conseguía llevársela a su casa donde hacían el amor durante toda la noche..., tan sumido estaba en esa escena, que enrabietado gritó...
- Álvaro: ¡NO..., NO LO HAGAS! (lágrimas brotaron de sus ojos, deslizándose por sus mejillas)
José Luis y Lola, que veían la televisión, se miraron entre ellos asombrados y después interrogaron al joven...
- Lola y José Luis: ¿estás bien, hijo?
- Álvaro: sí..., ¿por qué? (secándose rápidamente las lágrimas)
- Lola: ay tesoro, pues porque has dicho: “no, no lo hagas”...
- José Luis: además, estás llorando...
- Álvaro: no os preocupéis..., pensaba en voz alta... (restó importancia)
- José Luis y Lola: ¿seguro?
- Álvaro: sí..., de verdad... (poniéndose en pie)
- José Luis y Lola: ¿te vas?
- Álvaro: sí..., voy a coger el coche..., necesito pensar..., ¡hasta después!
- José Luis y Lola: ¡hasta después!
Álvaro salió de la vivienda..., subió al coche..., después le envió un sms a Nacho, para saber dónde estaban, quien le informó que se hallaban en la discoteca Paseo..., arrancó el coche y se dirigió hacia el lugar indicado...
Enseguida llegó e irrumpió en el local..., encontró a Hugo, Nacho, Marc y William en la barra tomando unas copas mientras no dejaban de mirar a sus chicas..., Álvaro se acercó a ellos y los saludó..., después se fue hacia la pista de baile, donde se ubicaron las chicas, quienes al ver a Álvaro se alejaron un poco, dejándolo a solas con Jeza, quien aún no se había percatado de la presencia del joven...
- Álvaro: hola Jeza... (dijo)
- Jeza: (volteándose): Álvaro... (susurró) ¿qué haces aquí?..., ¡tú no estabas invitado al cumpleaños!
- Álvaro: lo sé..., pero que yo sepa Anaty no la alquiló..., así que puedo estar aquí como cualquier otra persona no invitada...
- Jeza: sí..., eso sí... (pausó) bueno..., me voy...
- Álvaro: (cogiéndola de un brazo): espera...
- Jeza: (resopló): ¿qué quieres?
- Álvaro: ¡hablar contigo!
- Jeza: mira Álvaro, no es por ser descortés, pero nosotros no tenemos nada de qué hablar...
- Álvaro: te equivocas...
- Jeza: y, de ese tema, no quiero comentar nada más..., ya te lo manifesté todo en casa...
- Álvaro: tal vez tú me manifestaras todo, pero yo no pude hacerlo...
- Jeza: no es necesario...
- Álvaro: sí que lo es..., y me vas a escuchar..., ¡ahora! (la tomó de la mano y comenzó a tirar de ella en dirección al exterior de la discoteca)
- Jeza: Álvaro... Álvaro suéltame... (intentando zafarse de su contacto)
Pero él no le hacía caso..., cuando pasaron por el lado de sus amistades, Álvaro se despidió de los dos, pues Jeza iba bastante ocupada procurando liberarse de él...
Una vez llegaron al auto, la soltó y, tras abrirle la puerta, exclamó...
- Álvaro: sube...
La joven le miró unos segundos, que para él fueron una eternidad, y finalmente obedeció..., Álvaro cerró la puerta..., después se encaminó a su puerta y entró..., colocó la llave, arrancando, y comenzó a conducir...
- Jeza: ¿dónde vamos? (quiso saber)
- Álvaro: ahora lo verás...
Tras unos minutos, que duró el trayecto y ambos iban en silencio, llegaron delante de un edificio alto que tenía un rótulo luminoso que decía HOTEL...
- Jeza: ¿qué vamos a hacer? (exigió)
- Álvaro: hablar con calma..., sin que nadie nos moleste...
Descendieron del vehículo..., ambos llegaron hasta una puerta grande..., Álvaro la aguantó, invitándola a pasar..., Jeza entró y él la siguió..., llegaron a recepción...
- Recepcionista: buenas noches..., ¿en qué puedo ayudarles?
- Álvaro: buenas noches señorita..., verá..., nosotros queríamos saber si le quedan libres dos habitaciones individuales...
- Recepcionista: un momento, por favor... (tras un instante observando el ordenador) lo siento..., pero sólo me queda una habitación con cama de matrimonio...
- Álvaro: no importa..., dénosla... (Jeza le miraba asustada)
- Recepcionista: muy bien..., aquí tiene la llave..., habitación 205..., 3ªplanta...
- Álvaro: (cogiendo la llave): ¡gracias!
Se separaron del mostrador y fue cuando Jeza, de un impulso, echó una carrera hacia la puerta de salida del hotel, pero Álvaro la persiguió y consiguió detenerla...
- Jeza: ¡no pienso subir!
- Álvaro: sólo vamos a hablar...
- Jeza: sí..., claro..., hablar..., ¡no me trates por una estúpida! (dijo esto último con un tono más elevado)
- Álvaro: no lo estoy haciendo..., es la verdad..., no haremos nada que no quieras... (dijo con sinceridad)
- Jeza: ...... (permanecía en silencio, sin manifestarse al respecto)
- Álvaro: por favor... (rogó)
- Jeza: ok..., está bien... (poco convencida)
Subieron en el ascensor y, poco después, ya se encontraban en el interior de la habitación..., se quitaron las chaquetas, colocándolas en la percha, y tomaron asiento en el sofá que había...
- Jeza: ala..., estarás contento..., ya puedes hablarme sin que me escape... (comentó con ironía)
- Álvaro: no..., no lo estoy..., me hubiese gustado no haberte traído a la fuerza sino porque a ti también te hubiese apetecido...
- Jeza: bueno pero, de ese modo, lo has conseguido..., ¿o no? (siguió con la ironía)
- Álvaro: (negando con la cabeza): no...
- Jeza: ¿no? (frunció el ceño) vamos Álvaro, no seas cínico...
- Álvaro: a mí me gustaría haber conseguido tu amor y que estuviésemos esta noche, aquí, amándonos hasta el amanecer...
- Jeza: (nerviosa por las palabras de él): Álvaro..., no sigas..., por favor...
- Álvaro: lo siento, pero no me voy a callar hasta que no te exprese todo lo que llevo dentro...
- Jeza: (resopló resignada): ...
- Álvaro: ya sé que me pediste que me olvidara de lo que pasó entre nosotros el día de tu cumpleaños en tu habitación, pero déjame decirte que... ¡no puedo...
- Jeza: (interrumpiéndole): ¡pues tienes un serio problema!
- Álvaro: ...ni quiero! (ella tragó saliva con dificultad) y... ¿sabes por qué? (ella negó con la cabeza) ¡porque me he enamorado de ti! (ésta abrió los ojos como platos) te amo..., te amo con toda mi alma..., cuando hicimos el amor sentí cosas que nunca he sentido con una mujer..., las otras veces eran simplemente sexo..., en cambio contigo ha sido más que eso, ha sido amor..., amor con todas las letras..., pero no amor de un hermano a una hermana..., no..., sino amor verdadero..., de ese que es para toda la vida..., del que te hace tocar el cielo..., que te hace la persona más feliz sobre la faz de la tierra..., ¿me entiendes lo que te quiero decir?
- Jeza: supongo que sí...
- Álvaro: pues ese amor es el que yo siento por ti..., y estoy convencido de que para ti también significó algo y no fue indiferente..., lo pude percibir por la manera con la que te entregaste a mí..., también por la forma por la que temblabas entre mis brazos... (ella seguía en silencio) es por eso que ahora voy a besarte y cogerte entre mis brazos para hacerte el amor durante toda la noche..., si es verdad que no sientes nada por mí y quieres que olvidemos lo que te acabo de confesar, exprésamelo y te juro que saldremos de esta habitación, iremos a casa y cada cual seguiremos nuestra vida de forma separada, pues tengo pensado que, si me rechazas, me largaré de casa y me iré a vivir solo... (pausó) y bien... ¿tienes algo que anunciarme?
La joven no respondió..., con ese mutismo estaba dejando claro que ella también sentía algo por él..., Álvaro sonrió y, poco a poco, se acercó a la boca de Jeza con la intención de besarla..., cuando sus bocas se encontraban a escasos milímetros, ella respondió...
- Jeza: y... ¿cómo les diremos a nuestros padres que... (pausó) bueno... tú ya me entiendes?
- Álvaro: no te preocupes..., yo me encargaré de eso..., déjamelo a mí...
- Jeza: ok...
Y, tras decir esto, unieron sus bocas y se fundieron en un largo, tierno y apasionado beso..., después Álvaro la cogió en brazos, llevándola a la cama, donde dieron rienda suelta a la pasión..., pero ésta vez hicieron el amor más pausadamente, más tranquilamente..., acariciándose cada rincón de sus cuerpos, dándose mucho placer mutuamente...; y eso fue lo que hicieron durante toda la noche, amarse una y otra vez, hasta que en una de esas veces, Jeza lloró de placer y le susurró a Álvaro...
- Jeza: yo también te amo..., te amo con todo mi corazón...
Él sonrió feliz y, tras secarle cuidadosamente las lágrimas, la abrazó con fuerza..., ella también le estrechó entre sus brazos y contra su cuerpo con mucha intensidad...
AL DÍA SIGUIENTE... ERA DOMINGO... EL RELOJ MARCABA LAS 11 DE LA MAÑANA...
Álvaro y Jeza se levantaron y, tras ducharse, desayunaron en el restaurante del hotel, donde planearon cómo iban a comunicar a sus padres que había surgido el amor entre ellos...
Poco después, cogieron el coche y pusieron rumbo a su casa..., durante el trayecto, Álvaro estuvo animando y tranquilizando a Jeza, quien estaba nerviosa porque no sabía cómo reaccionaría su padre al enterarse de su amor por Álvaro...
Llegaron unos minutos más tarde...
Álvaro colocó la llave en la cerradura y, haciéndola girar, logró abrir la puerta..., al otro lado de la puerta estaban José Luis y Lola, quienes al verles entrar, se abalanzaron sobre ellos recibiéndoles con besos y abrazos...
- José Luis: (a su hija): ay mi niña, menos mal que estáis bien, estábamos preocupados..., Lola y yo hemos llamado incluso a hospitales...
- Lola: (a su vástago): ay tesoro, qué bueno que vengáis juntos..., pues las amigas de Jeza nos dijeron que salísteis juntos de la discoteca pero que ya no os vieron en toda la noche...
- Jeza y Álvaro: sentimos haberos asustado..., pero es que teníamos que resolver un asunto juntos...
- José Luis: (frunció el ceño): ¿un asunto?
- Lola: ¿qué clase de asunto?
Los dos jóvenes se miraron entre ellos..., era el momento...
- Jeza: papi... Lola... Álvaro y yo tenemos que comentaros algo... (nerviosa)
- José Luis y Lola: ¿qué ocurre cielo?
- Jeza: pues veréis... (pausó) Álvaro y yo...
- Álvaro: ... ¡nos hemos enamorado! (cogió la mano de la joven, entrelazándolas)
- Jeza: sabemos que os parecerá una auténtica locura, pero es que el amor......
- Álvaro: ... ¡es así!..., os prometemos que no lo planeamos..., que surgió sin más..., amo a Jeza con toda mi alma...
- Jeza: y yo a Álvaro con todo mi corazón..., y vamos a luchar por este amor que nos profesamos pues......
- Álvaro: ... ¡estamos seguros de que será para siempre! (pausaron) y bien... ¿qué nos respondéis?
José Luis y Lola no habían reaccionado ante la noticia..., finalmente dieron su opinión...
- Lola: me alegro mucho por los dos..., ya sabía yo que esto acabaría bien..., os doy mi bendición para que estéis juntos...
- José Luis: pues... ¡yo no os la doy!..., eso no es amor..., es una locura..., pero... ¿en qué estábais pensando cuando os enamorásteis?..., sois hermanos..., ¡vuestro amor es imposible!
- Jeza y Álvaro: (a la vez): ¡no somos hermanos, sino hermanastros!
- José Luis: me da igual..., familia al fin y al cabo..., y ese amor no se puede dar..., está condenado al fracaso..., así que ya podéis olvidar esa tontería que se os ha metido en la cabeza y......
- Jeza: (interrumpiéndole): ¡no pienso hacerlo papá!
- Álvaro: ni yo tampoco, José Luis... (pausó) amo a tu hija con toda mi alma..., Jeza es la mujer de mi vida..., y ni tú ni nadie va a alejarme de ella...
- José Luis: de mi hija me podría esperar esa respuesta, porque es una inmadura de 18 años..., pero tú ya tienes 25 años..., un hombre hecho y derecho..., pero con tu comportamiento me has demostrado que eres igual de inmaduro que ella...
- Álvaro: siento haberte decepcionado José Luis, pero me enamoré de Jeza..., y no voy a renunciar a ella..., ni ahora ni nunca...
- Lola: (a José Luis): mi amor..., ¿por qué te pones así?..., los chicos se aman de verdad..., dales tu bendición...
- José Luis: ¡he dicho que no! (elevó el tono de voz) y si quieren estar juntos, no será viviendo bajo el mismo techo que yo...
- Jeza: (con lágrimas en los ojos): ¿me estás echando de casa, papi?
- José Luis: sólo te estoy dando la oportunidad de elegir: o te quedas aquí siendo todo como antes o te vas con Álvaro a otro sitio...
- Jeza: muy bien..., ya tomé una decisión... (pausó) Álvaro..., mi amor..., vamos a hacer la maleta...
- Álvaro: claro cariño..., vamos...
Ambos subieron a sus habitaciones, colocando su ropa en maletas diferentes...
MINUTOS DESPUÉS...
Álvaro y Jeza bajaban cargados de las maletas..., iban cogidos de la manos..., cuando se reunieron con sus padres, se las soltaron para no molestar a José Luis..., dejaron las maletas en el suelo..., Álvaro se acercó a su madre, de quien se despidió con besos y abrazos..., mientras Jeza se aproximó a su progenitor, pero no tuvo la misma respuesta...
- Jeza: papi... (con tono conciliador)
- José Luis: ya vendrás a casa arrepentida por la decisión que acabas de tomar..., cuando Álvaro se vaya con una de su edad y te deje a ti por ser más pequeña que él...
- Álvaro: ¡eso nunca pasará, José Luis!
- José Luis: tiempo al tiempo...
- Lola: mi amor, deja de gruñir..., no seas tan duro con tu hija..., ¿por qué no aceptas que se aman?
- José Luis: ¡porque no! (con tono imperante)
- Lola: (a Jeza): hija..., tesoro..., no olvides que contáis con mi apoyo... (dijo con sinceridad)
- Jeza: ¡gracias Lola! (se abrazaron)
Álvaro contemplaba la escena con alegría..., gracias a su amor, Jeza y su madre habían hecho las paces..., además podían contar con el apoyo de su madre..., José Luis ni se inmutó...
Tras unos segundos...
Álvaro y Jeza cogieron sus maletas y, agarrándose de las manos, salieron de la vivienda..., Lola los observaba con lágrimas en los ojos..., José Luis tenía un semblante serio...
Ya en la calle...
Guardaron el equipaje en el maletero del coche y después subieron al turismo..., su destino: el hotel en el que se amaron la noche anterior..., pero eso sería sólo por poco tiempo..., los próximos días se encargarían de buscarse un piso en el que poder vivir y disfrutar su amor. Más adelante ya se encargarían de, con la ayuda de Lola, convencer a José Luis que se amaban de verdad.
FIN
domingo, 9 de agosto de 2009
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